Si no soy yo ¿quién?, si no es ahora ¿cuando? si es solo para mí, ¿de que sirve? (Hillel)
6 de noviembre de 2010
Cuando un poeta nos deja....ELIAHU TOKER Z"L
Mi sentido homenaje a:
ELIAHU TOKER Z"L
Aquí soy un judío que suspira por su tierra
y en Israel voy a volverme
un argentino enfermo de nostalgia
pendiente de lo que suceda en Buenos Aires.
Argentina e Israel son dos amores entre los que me debato.
Claro que hay mucho por hacer aquí, como argentino,
y están el idioma, las calles, la gente, los amigos,
pero hay un Israel viviente que me llama
y una Jerusalén con la que tengo
fijada una cita desde hace siglos...
Kiriat Bialik, Israel, IL
http://cartasdesdeisrael.blogspot.com/
Si no soy yo ¿quién?, si no es ahora ¿cuando?
si es solo para mí, ¿de que sirve?
(Hillel)
Israel en el 15º lugar entre las Naciones Desarrolladas
Novedades de CIDIPAL | |
| Israel en el 15º lugar entre las Naciones Desarrolladas Posted: 05 Nov 2010 02:27 AM PDT Una buena noticia económica para el mercado israelí: la organización "Programa de Desarrollo" de Naciones Unidas, publicó hace corto tiempo la calificación actualizada de las naciones desarrolladas en el mundo, la medición de Desarrollo Humano (HDI) y en la misma, Israel trepa no menos de 12 posiciones frente a la calificación del año anterior y por primera vez en la historia alcanza el 15° lugar en el mundo. Lejos de Israel, ocupan posiciones naciones como: Italia, Gran Bretaña, Singapur y otras. La lista incluye 169 países. Encabezan la nómina, Noruega, Australia y Nueva Zelanda. La estimación incluye en su interior, tres parámetros principales: el salario promedio en el mercado, expectativa de vida e instrucción de la población del país. En el 169° lugar, se ubica Zimbawe. La medición está destinada desde el inicio, a permitir a Naciones Unidas, orientar sus inversiones económicas en naciones débiles y no desarrolladas. Sin embargo, indirectamente, sirve a organismos económicos internacionales que piden evaluar tendencias e intercambios económicos a lo largo del mundo en vías a inversiones económicas. Para el mercado israelí se trata de otra certificación de respeto para su economía, tras una lista de evaluaciones internacionales que la consideran como una de las más estables del mundo. A continuación la calificación de los primeros países: 1- Noruega 2- Australia 3- Nueva Zelanda 4- Estados Unidos 5- Irlanda 6- Lichtenstein 7- Holanda 8- Canadá 9- Suecia 10- Alemania 11- Japón 12- Corea del Sur 13- Suiza 14- Francia 15- Israel 16- Finlandia 17- Islandia 18- Bélgica 19- Dinamarca 20- España |
| Medición Internacional sobre Corrupción en el Mundo Posted: 05 Nov 2010 01:31 AM PDT Israel, en mejor lugar que otros países de la región pero algo más bajo entre los países de la OECD. Israel continúa manteniendo su relativa estabilidad en la medición de corrupción mundial. Obtuvo 6.1 puntos, exactamente igual al año anterior, y califica en el 30° lugar en el mundo entre 178 países, lo que representa un ascenso de dos lugares en la dirección positiva de mayor transparencia. Las malas noticias: Israel fue calificada en el lugar 22° entre 33 países de la OECD. El año pasado, Israel obtuvo la nota 6.1 y fue calificada en el lugar 32°. En el año 2008, la calificación fue de 6.0 y el lugar 33°. En el año 2007, la nota fue de 6.1 y calificada en el 30° lugar. Sin embargo, en el año 2006, obtuvo 5.9 puntos de nota y la calificación en el 34° lugar. El año 1997, la situación fue mucho mejor, Israel obtuvo entonces el 7.97 y calificó en el 15° lugar. De los datos recogidos por la organización Transparencia Internacional, desde su sucursal israelí que elabora el informe anual, surge que el país menos corrupto es Dinamarca que obtuvo 9.3 puntos. Nueva Zelanda con un puntaje parecido, en el segundo lugar. Singapur califica en el 3° lugar y tras ella, Finlandia, Suecia, Canadá, Holanda, Australia, Suiza y Noruega. En la segunda decena, se ubican: Islandia, Luxemburgo, Hong-Kong, Irlanda, Austria, Alemania, Barbados, Japón, Qatar y Gran Bretaña. En el 21° lugar se encuentran: Chile y le sigue Estados Unidos, Bélgica, Uruguay, Francia, Estonia, Eslovenia, la Unión de Emiratos Árabes, Chipre e Israel. Siguen en la lista, España en el 31° lugar y Portugal. Cierra el listado: Angola en el 168° lugar y tras ella, Guinea, Burundei, Chad, Uzbekistán, Turkeministán, Sudán, Irak, Afganistán y Myanmar. El país que obtiene el título de mayor corrupción en el mundo es Somalía, con 1.1 puntos. ¿Y en qué lugar se ubican las naciones de la región? La primera calificación es para Qatar en el lugar 19° del listado general. Tras ella, La Unión de Emiratos (28), Omán (41), Bahrein (48), Jordania (51), Arabia Saudita (52), Kuwait (55), Turquía ( 56), Egipto (99), Líbano (130), Siria (133), Irán (146), Libia (149) e Irak (175). La Directora de Transparencia Internacional en Israel, expresó: "Cuando nosotros evaluamos los hallazgos de la medición a lo largo de los años, es posible ver que Israel mantuvo la estabilidad en los dos últimos años, desde el punto de vista en el que es percibido con respecto a la corrupción. A pesar de ello, debemos recordar que la lucha contra la corrupción es de carácter diario. El gobierno debe articular y concretar una política contra la corrupción en todos los ámbitos de su actividad". Agregó además "La imagen general que se desprende de los datos de la medición, señala que la corrupción es un problema mundial y todos los gobiernos deben actuar a favor de la asimilación de un tratado de Naciones Unidas contra la corrupción para evitar una crisis económica más". La medición de corrupción mundial de IT, califica a los países en términos de medida de corrupción en sus sectores públicos, mientras la corrupción es definida como "Aprovechamiento para mal de la fuerza, con fines de rédito personal". La medida se basa en la articulación de datos vinculados a la corrupción, reunidos por expertos y hombres de negocios a cargo de una amplia variedad de instituciones conocidas y no dependientes. |
"La noche de los cristales rotos"
Kristallnacht
Por Jack Fuchs (*)
En 1936, Mordejai Gebirtig escribió el poema en idish Nuestra aldea está en llamas. Durante y después de la Segunda Guerra Mundial se había convertido en un himno en guetos y campos de concentración.
Tiene la aguda simpleza de haber percibido con toda exactitud lo que amenazaba ese tiempo. No me asombra, la poesía es a veces portadora de esa extraordinaria cualidad que consiste en decir mejor que cualquier discurso lo que la experiencia pone por delante. Pero el poema, cualquier poema, no es suficientemente eficaz cuando las fuerzas históricamente en juego se desatan y ponen en funcionamiento su lógica de hierro.
Sin embargo, setenta años después, aquello que Gebirtig vio de su tiempo sigue vigente. ''Está en llamas, hermanos, está en llamas / Nuestra pobre aldea arde...'' ¿No está hoy en llamas nuestra frágil aldea humana, no hay voces del gran incendio que la queman? ¿Y no es este fuego, otra vez, el mismo y propio instrumento de los hombres dispuesto contra los hombres?
''Un viento furioso arrasa y dispersa todo / Llamas enormes se alzan y mueven en círculo / Todo se quema ahora / Y ustedes se quedan mirando / de brazos cruzados / se quedan mirando mientras / nuestra pobre aldea está en llamas / puede que llegue el momento en que el fuego los alcance y sólo quedarán cenizas y muros negros.''
Efectivamente, en 1936 el mundo estaba en llamas: ya había estallado la Guerra Civil en España. En 1937 la aviación nazi destruyó Guernica; de ese horror queda el célebre cuadro de Pablo Picasso, motivo ahora de infatigable peregrinación turística. Previamente, en 1935 ya había ocurrido la invasión de Mussolini a Abisinia, dos años después, en el 37, la invasión de Japón a China. En 1938, Hitler avanza sobre Austria, anexándola. El mismo año se proclama el Pacto de Munich entre Gran Bretaña, Alemania, Francia e Italia, el acuerdo incluía la cesión a Alemania de los Sudetes y parte de Checoslovaquia.
Es en este contexto que, el 9 de noviembre de 1938, se produce en Alemania la Kristallnacht ante la falta de reacción general. Se pensó que esa barbarie sólo afectaba a una parte de la sociedad, la comunidad judía de Alemania, y que el resto quedaba a salvo. Simplemente se contemplaba el despliegue de las llamas.
En 1939, Alemania invade Checoslovaquia e Italia invade Albania. El 23 de agosto de 1939 se celebra el Pacto Germano Soviético de no agresión. Ocho días más tarde, el 1° de septiembre de 1939, Alemania y la Unión Soviética invaden Polonia, Polonia queda dividida en dos. Poco después Alemania invade Bélgica, Francia, Dinamarca, Holanda e intenta entrar en Gran Bretaña, y fracasa, a pesar de la intensidad destructiva de sus ataques. Las llamas se dispersan, la pobre aldea europea arde y arderá con ese fuego destructor durante seis años más. Así ocurrían las cosas, todo quedaba a merced de esas llamas arrasadoras y, tal como dice el poema de Gebirtig, mientras los actores se ocupaban de avivar el fuego, los espectadores asistían de brazos cruzados. Hubo que esperar hasta la invasión nazi a la Unión Soviética (en junio de 1941) y el ataque japonés a Pearl Harbor (en diciembre de ese mismo año), para que el mundo se decidiera a tomar las iniciativas necesarias para apaciguar el incendio.
Pero ya era tarde, sin duda era muy tarde. Ya sabíamos de las llamas, ya las habíamos cantado en el gueto, y las habíamos padecido en nuestras ciudades.
No tiene el menor sentido considerar la Kristallnacht de un modo aislado, está enlazada a una serie de acontecimientos que la desbordan y la explican mejor que como pura y simple amenaza y ataque al judaísmo. No me canso de decir que el llamado ''problema judío'' sólo puede leerse en el marco general de la guerra, en medio de la incoherencia y la locura destructiva generalizada, en el teatro de irrupción de pulsiones y deseos criminales que la naturaleza histórica pone, regularmente, en escena.
''Está en llamas, hermanos, está en llamas'', es la severa advertencia del poema, ''nuestra pobre aldea está en llamas''. ''El socorro sólo puede llegar / si ustedes vuelven sobre el amor/ que una vez nos inspiró la aldea''; Gebirtig nos invita a salir de la indiferencia por la vía del amor que, una vez inspirado, demanda de nosotros, si es que todavía hay un nosotros, una revelación amorosa que también es una reacción: ''Tomen las herramientas necesarias y apaguen el fuego con vuestra propia sangre / Muestren lo que pueden hacer''. Nos invita, sencillamente, a no permanecer ahí mirando cómo ese viento salvaje nos devora y consume. Pero, yo me pregunto hoy, como nos preguntábamos entonces: ¿hay alguna chance, hay una posibilidad concreta, cierta, de intervenir amorosa y racionalmente sobre la historia cuando la violencia humana, en su movimiento ciego y acaso necesario, despliega su fuerza, o sólo resta la resignación de esperar que ella misma, como una naturaleza ausente de todo principio moral, como una tormenta que pasa, se agote y se rinda parcialmente hasta reencontrarla más allá o más acá, más tarde o más temprano, otra vez activa e incontrolable entre nosotros?
Grave pregunta, trágica, si se quiere, puesto que interroga la acción y pone al desnudo la diferencia entre aquello que anhelamos lógicamente y el curso real y concreto, la marcha histórica de las cosas, sus repeticiones que siempre desbordan los contenidos racionales que pensemos para ella. Otra vez se me disculpará el vago escepticismo de mis preguntas. No hablo de la Kristallnacht, el recuerdo de esa noche sangrienta es para mí un signo más de la locura de la guerra, prescindo de sus datos. Yo y muchos otros, durante años, cantamos la canción de Mordejai Gebirtig.
Gebirtig murió fusilado en 1942, en el gueto de Cracovia.
(*) Sobreviviente de Auschwitz. Pedagogo y escritor. Su último libro es ''Dilemas de la memoria''.
4 de noviembre de 2010
Una guerra contra los judíos.
http://www.jpost.com/Opinion/
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“¿Cuanto valen nuestros hijos?
Quienes vivimos en este complejo y salvaje medio oriente vivenciamos como se viene desarrollando desde tiempos casi inmemoriales un largo y tortuoso conflicto que nos atrapa irremediablemente a todas las sucesivas generaciones de jóvenes, ancianos, mujeres y niños.
Nosotros, quienes aborrecemos tanto despliegue innecesario de odio, de maldad y de muerte nos oponemos decididamente a estas y otras guerras que se niegan miserablemente a la razón, a la lógica, a lo humano y a la vida misma.
Cuando observamos esas espantosas imágenes de sufrimiento y muerte que nos muestran los medios informativos sensacionalistas para vender mas o simplemente para demonizarnos, sentimos una desagradable sensación de asco y repulsión hacia este interminable conflicto sin fin que nos imponen los agentes del fanatismo y el terror.
Reflexionando sobre mis hijos, los hijos de mis amigos y de todos los jóvenes que cumplen abnegada y valerosamente el servicio militar en mi país, logré entender en toda su dimensión, del verdadero significado de esta frase tan escuchada por aquí: Melaj Haaretz, la Sal de la Tierra. Comprendí que la Sal de la Tierra es esta noble juventud, son estas chicas y chicos casi adolescentes que se preparan para defendernos en los momentos más difíciles, que sin lugar a dudas son lo mejor de lo mejor de nuestro pueblo.
Nosotros los padres de estos jóvenes, vivenciamos en múltiples oportunidades los dramáticos momentos donde nuestras almas tiemblan por la suerte de nuestros hijos, con cada llamada, con cada timbre en la puerta, se nos paralizaron los sentidos, imaginando un terrible aviso del ejército donde nos pudieran decir que algo malo pudo pasar, de que se encontraran en un lejano hospital del sur o del norte y quizá de algo peor aun, todo lo mas tenebroso que se nos pueda cruzar violentamente por nuestras temerosas mentes. La espesa vigilia de saber algo sobre ellos, haciendo interminables las horas de trabajo, inquietantes los cortos periodos de descanso, torturantes los momentos de charlas, higiene personal o limpieza hogareña. Todas esas horas que transcurren a menudo, muy lentas y plenas de fantasmas
Aviva Shalit es la madre del soldado Gilad Shalit, ella nos logra explicar fielmente lo que significa cual es el precio que puede tener un hijo secuestrado por el terror:
"Últimamente se habla sobre el precio que se debe pagar por tu liberación, y yo te digo - y toda madre que se encuentra aquí lo sabe - que no hay precio para el niño que hemos llevado en el vientre, parimos y criamos con nuestro sudor. Se puede discutir acerca del precio de una casa, un automóvil o acciones de una empresa, pero no hay precio para la vida de nuestros hijos, que fueron enviados a una misión por el Estado de Israel y quedaron allí".
En Israel existe un excelente escritor que se llama David Grossman, de quien me fascinan y emocionan sus dotes literarias pero me separan profundas divergencias con respecto a su errada valoración del protagonismo de nuestro Estado de Israel frente a un hostil lobby internacional siempre empeñado en demonizarnos.
Pero rescato su nobleza y generosidad, sus elevados sentimientos ante esa tremenda e irreparable pérdida como padre:
"En la noche del 12 de agosto de 2006, pocas horas antes del fin de la guerra, mi hijo Uri murió junto a los ocupantes de un vehículo blindado, al ser alcanzados por un misil de la Hezbolá"
"Les quisiera hablar de Uri pero no puedo. Sólo esto: imagínense un hombre joven al principio de su vida, con todas sus esperanzas, su alegría y su humor. Así era él'"
"Así eran miles de israelíes, palestinos, libaneses, sirios, jordanos y egipcios que perdieron la vida en este conflicto. Y otros que la siguen perdiendo". "No olvidar que el que está enfrente, el enemigo que me odia y me ve como una amenaza para su vida, es también un ser humano con sus preocupaciones, con su familia y sus hijos, con su idea de justicia y sus esperanzas, con sus desesperaciones y sus miedos".
Nuestra recordada Golda Meir, la cuarta primera ministro del Estado de Israel, nos lega una formidable e histórica sentencia profética:
«La paz llegará, cuando los árabes amen a sus hijos más de lo que nos odian a nosotros».
Lo mas sorprendente en este mundo tan violento e intolerante, es que nuestros hijos no desean ir a la guerra, no tienen intensiones de exterminar al enemigo, no tienen interés en saquear indefensas poblaciones civiles o conquistar tierras extrañas. Solo quieren luchar contra quienes se fijaron como objetivos preferidos atacar a nuestros hogares, contra esos enemigos indecentes cuyo gran sueño dorado es borrarnos de la faz de la tierra o echarnos al Mediterráneo.
Se equivocan y muy a lo grande, estas fuerzas retrogradas y oscurantistas del terror que no se dan cuenta que esta gran debilidad de Israel, este apego a sus hijos, es realmente nuestra gran Fortaleza.
Esas ganas de vivir no es un invento artificial y superfluo creado en forma mágica desde el nacimiento de Israel como Estado ni es importada de ningún sofisticado y novedoso mercado multinacional, simplemente la heredamos de nuestros ancestrales valores judíos.
Valores ancestrales que permitieron sobrevivir a nuestro pueblo en las condiciones mas adversas y extremas, teniendo que optar permanentemente entre la vida y la muerte, eligiendo siempre la vida.
Nuestra principal Fortaleza fue y seguirá siendo nuestro apego a la vida cotidiana, a los padres, a los hijos, a los amigos, a la tierra, a las instituciones y al futuro.
Nuestra gran Fortaleza es luchar por la vida, amar apasionadamente la vida para que nuestros hermanos, nuestros hijos, nuestras almas y nuestra sangre vivan para siempre.
"Vuestros hijos no son vuestros hijos.
Ellos son los hijos y las hijas de la Vida que trata de llenarse a si misma
Ellos vienen a través de vosotros pero no de vosotros.
Y aunque ellos están con vosotros no os pertenecen."
"Nuestros hijos"
De Kalil Gibran,
Guido Maisuls
Kiriat Bialik, Israel, IL
Si no soy yo ¿quién?, si no es ahora ¿cuando?
Si es solo para mí, ¿de que sirve?
(Hillel)
3 de noviembre de 2010
38 ganadores del Nobel condenan los boicots académicos a Israel
World Jewish Congress - Dozens of Nobel Prize laureates condemn boycott campaign against Israel
Scholars for Peace in the Middle East
38 ganadores del Nobel condenan los boicots académicos a IsraelFirmas.
Sidney Altman
Yale University
Nobel Prize in Chemistry, 1989
Kenneth Arrow
Stanford University
Nobel Prize in Economics, 1972
Robert J. Aumann
Hebrew University of Jerusalem
Nobel Prize in Economics, 2005
Mario Capecchi
University of Utah
Nobel Prize in Physiology or Medicine, 2007
Aaron Ciechanover
Technion
Nobel Prize in Chemistry, 2004
Claude Cohen-Tannoudji
École Normale Supérieure
Nobel Prize in Physics, 1997
Robert Curl
Rice University
Nobel Prize in Chemistry, 1996
Edmond H. Fischer
University of Washington
Nobel Prize in Physiology or Medicine, 1992
Jerome Friedman
Massachusetts Institute of Technology
Nobel Prize in Physics, 1990
Andre Geim
Manchester University
Nobel Prize in Physics, 2010
Sheldon Glashow
Boston University
Nobel Prize in Physics, 1979
David Gross
University of California Santa Barbara
Nobel Prize in Physics, 2004
James Heckman
University of Chicago
Nobel Prize in Economics, 2000
Avram Hershko
Technion
Nobel Prize in Chemistry, 2004
Russell Hulse
University of Texas Dallas
Nobel Prize in Physics, 1993
Tim Hunt
London Research Institute
Nobel Prize in Physiology or Medicine, 2001
Daniel Kahneman
Princeton University
Nobel Prize in Economics, 2002
Eric Kandel
Columbia University
Nobel Prize in Physiology or Medicine, 2000
Lawrence Klein
University of Pennsylvania
Nobel Prize in Economics, 1980
Walter Kohn
University of California Santa Barbara
Nobel Prize in Chemistry, 1998
Roger D. Kornberg
Stanford University
Nobel Prize in Chemistry, 2006
Harold Kroto
Florida State University
Nobel Prize in Chemistry, 1996
Finn Kydland
University of California Santa Barbara
Nobel Prize in Economics, 2004
Leon Lederman
Fermi National Accelerator Laboratory
Nobel Prize in Physics, 1988
Tony Leggett
University of Illinois Urbana-Champaign
Nobel Prize in Physics, 2003
Robert Lucas, Jr.
University of Chicago
Nobel Prize in Economics, 1995
Rudolph A. Marcus
California Institute of Technology
Nobel Prize in Chemistry, 1992
Roger Myerson
University of Chicago
Nobel Prize in Economics, 2007
George A. Olah
University of Southern California
Nobel Prize in Chemistry, 1994
Douglas Osheroff
Stanford University
Nobel Prize in Physics, 1996
Martin L. Perl
Stanford University
Nobel Prize in Physics, 1995
Andrew V. Schally
University of Miami
Nobel Prize in Physiology or Medicine, 1977
Roald Hoffman
Cornell University
Nobel Prize in Chemistry, 1981
Richard R. Schrock
Massachusetts Institute of Technology
Nobel Prize in Chemistry, 2005
Phillip A. Sharp
Massachusetts Institute of Technology
Nobel Prize in Physiology or Medicine, 1993
Steven Weinberg
University of Texas at Austin
Nobel Prize in Physics, 1979
Elie Wiesel
Nobel Peace Prize, 1986
Rockefeller University
Nobel Prize in Physiology or Medicine, 1981
World Jewish Congress - Dozens of Nobel Prize laureates condemn boycott campaign against Israel
Scholars for Peace in the Middle East
38 ganadores del Nobel condenan los boicots académicos a Israel